sábado, 13 de diciembre de 2008
Les contaré a partir de terminar la secundaria, hice mi examen de admisión a la UNAM y afortunadamente me quede, así inicie mi bachillerato en el CCH Azcapotzalco en 1987, fue maravilloso. Por el cuarto semestre se forma el Club de Matemáticas del colegio y me incorporo, conozco a varios compañeros, y básicamente nos preparan para concursar en pruebas de Matemáticas.
Estando preparados, se abre una convocatoria hacia todo el colegio para concursar en la prueba de Matemáticas, la mayoría del club pasamos a la siguiente etapa, el IntraCCH, concurso que hizo para los cinco planteles del CCH, en esta fase logro pasar con facilidad al comienzo de la Olimpiada de Matemáticas, que inicia a nivel local, o sea, compiten todas las escuelas de nivel bachillerato del Distrito Federal, mis compañeros y yo pasamos a la siguiente fase de la Olimpiada que ya fue a nivel Nacional, y hasta aquí es donde me quedo yo, algunos de mis compañeros lograron ir a la Olimpiada Internacional de Matemáticas y traer muy buenos resultados.
El estar en el Club de Matemáticas me dio la primera oportunidad de dar clases, así como presenciar las fiestas más divertidas a las que yo haya asistido (no pueden imaginarse lo que unos matemáticos pueden hacer en una fiesta).
Bueno les contaba sobre la primer clase, fue al terminar el sexto semestre, el jefe del área de Matemáticas nos ofrece a los del Club de Matemáticas dar cursos de regularización para los compañeros que hubieran reprobado en el semestre, una compañera y yo aceptamos, ya que las asesorias las dimos entre los dos para apoyarnos, nos toca dar Algebra, ante un grupo alrededor de 35 compañeros (nosotros tendríamos entre 18 años de edad), el curso se desarrollo de la mejor manera, nunca hubo compañeros que nos hicieran menos y por lo tanto, la experiencia fue grata.
Al siguiente año, yo ya estando en la Ingeniería y resistiéndome a no dejar el CCH, el jefe de Matemáticas del CCH me ofrece dar un curso propedéutico para los egresados hacia carreras de Ingeniería, yo con gusto lo acepto y así es como comienzo a enrolarme en dar clases, sin ni siquiera saber como se debía preparar una clase.
Pienso que ser profesor es una gran responsabilidad porque en nuestras manos esta dar a los alumnos las herramientas necesarias para que ellos salgan adelante, y siento que, debemos de estar continuamente actualizándonos, por ejemplo, con esto de la reforma integral (Competencias) y muchos otros aspectos.
Ser docente en educación media superior ha significado varios logros; el primero fue el requerimiento para terminar mi tesis, el conocer muchas personas (alumnos y compañeros de trabajo), estar en continua actualización con cursos y muchas otras más.
Tengo la satisfacción de que, alumnos me comenten que les agradaría tomar clases conmigo, que si estaré nuevamente con ellos en el siguiente semestre, de ver que algunos de ellos terminan el bachillerato y entran al nivel superior en carreras que están muy saturadas, de que me visitan y se acuerdan de uno, de encontrar trabajos hechos con una gran calidad, de ser confidente de ellos, de que me transmitan su vitalidad, etc.
Algunos motivos de insatisfacción son, que los alumnos no quieren aprovechar la enseñanza que tanto cuesta preparar, la alta deserción en los grupos, el deterioro del mobiliario por parte de los alumnos, la falta de respeto, el desamparo de las autoridades, los compañeros que hacen que trabajan, la falta de mantenimiento a los equipos de computo, etc.
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