El ser docente es algo que no lo tenía contemplado, y como nos explica José M. Esteve de
Otro aspecto en la docencia es, que en verdad se aprende de los alumnos, no solamente ellos aprenden, y el autor también comenta, que debe ser divertida la enseñanza o moriremos de aburrimiento, estoy de acuerdo cuando cita “Pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir… Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento”.
El ser profesor de nivel medio superior no es fácil, comencé en esto con unas cuantas horas para poder terminar mi tesis, según yo, lo iba a dejar cuando me titulara. Como ingeniero en computación, claro que dominaba los contenidos de las asignaturas, pero las dificultades que tuve, y ciertamente menciona Esteve, es que no sabía planear las clases, de hecho ni siquiera sabía que se planeaban.
La expresión corporal, sin duda es otra dificultad que uno tiene al comienzo pero con el tiempo se domina, aunque no totalmente en todos los sitios pero si, al menos, en el aula se consigue comunicar lo que exactamente queremos decir.
Esteve identifica claramente otra dificultad de ser docente y es la disciplina, solo con la experiencia uno sabe el como controlar a los alumnos, que su astucia no lo rebase a uno, solamente experimentando es como se logra saber y anticiparse a que los alumnos nos pongan indisciplina en el salón, como bien lo describe el autor, por ensayo y por error.
El nivel de los contenidos también es importante, ya que yo al principio quería profundizar como si mis alumnos fueran de nivel superior y el tiempo siempre me era insuficiente, pero ya comprendí que es mejor lo necesario a su nivel.
Por todo lo anterior es muy cierto que el ser maestro es toda una aventura.
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