jueves, 5 de febrero de 2009

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

La respuesta es no, ya que el aprendizaje es algo complejo y no trivial, en primera para poder definir lo que es aprendizaje hay muchas posturas y se mete uno a muchos conflictos, después el aprendizaje se divide en significativo o situado. Si hablamos de aprendizaje significativo, entonces aparece el aprendizaje no significativo, que algunos autores consideran que es el discursivo y memorístico pero a final de cuentas se ve que el ser humano aprende significativamente para el desarrollo de si mismo por lo tanto se llega a la conclusión de que todo aprendizaje es significativo.

El aprendizaje situado nos indica que la acción es lo más importante pero entonces se pregunta que hay con los contenidos, hay toda una justificación para decir que los dos aspectos son importantes y de aquí parte lo que son las competencias, se reflexiona sobre si las competencias son una capacidad o son solo para la capacitación, o si son un simple esquema; se determina que las competencias desarrollan capacidades pero no por eso se deja de lado al discurso expositivo y una competencia organiza un conjunto de esquemas de percepción, de pensamiento, de evaluación y de acción, que sirven de base a inferencias, anticipaciones, transposiciones analógicas, generalizaciones, al cálculo de las probabilidades, al establecimiento de un diagnóstico a partir de un conjunto de indicios, a la investigación de informaciones pertinentes, a la formación de una decisión, etc.

Otro aspecto del aprendizaje es que se puede escribir con “h” o sea aprehendizaje y proviene de las posturas pedagógicas del constructivismo, resumiendo podemos decir que el aprehendizaje, es más bien un proceso adaptativo mediante el cual, construyendo el conocimiento de la realidad, del mundo, el sujeto se construye a sí mismo como ser humano, siempre reorganizando -en todo momento- la propia estructura cognitiva desde donde continuará readaptándose indefinidamente a través de sus propios procesos de asimilación y acomodación.

Por último hablamos de una estructura cognoscitiva, en tal estructura se encuentran comprometidos todos los niveles de la dinámica intra-psicológica humana: lo psico-motor, lo afectivo, lo imaginativo y lo valoral, además de lo estrictamente conceptual.

Entonces podemos concluir con esta pregunta ¿Cuál es la relación estructural entre el desarrollo de las competencias y el aprendizaje significativo y situado?

Se reconoce la importancia fundamental que tiene para la educación, ubicar el corazón del proceso de enseñanza-aprendizaje en la acción, otro punto fundamental para buscar el equilibrio en el modo como hoy día se entiende el desarrollo de las competencias profesionales, es aquel que refiere tanto al sentido socio-ético: Saber conocer y saber hacer resuelven la tarea humana de saber el qué y el cómo, pero de ninguna manera alcanzan para resolver social y éticamente el con quién y el para qué. Para ello, se necesita saber convivir y saber ser. Respecto del otro sentido teórico-crítico; Si los profesionistas docentes sólo regresaran a las aulas universitarias a ofrecer su praxis sin ningún análisis teórico, acabarían siendo sólo reproductores de un oficio puramente pragmático. Las profesiones no avanzarían.

Esto nos lleva a reconocer al menos a dos cuestiones fundamentales: 1) que sea poco o muy significativo un aprendizaje no depende del maestro, ni de las estrategias educativas, ni del programa, ni de la institución, sino del propio interés del estudiante que por lo demás no puede ser “sembrado” como tal por el maestro; y 2) que el desarrollo de las competencias formales no esteriliza el espacio educativo ni separa el proceso de enseñaza-aprendizaje universitario del resto de la dinámica personal del maestro y del estudiante.

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